La prosperidad y la abundancia no se logran sólo con pensamientos enfocados en lo que se quiere, se requiere de acciones consistentes y contundentes para salir de nuestro estado actual y trasladarnos al estado deseado. Muchos hablan pero no actúan, y ¡se lamentan de los resultados que obtienen! Increíble ¿verdad? Otros actúan pero lo hacen insuficientemente o no realizan las acciones pertinentes. Una acción es pertinente cuando corresponde en tipo y dimensión al proceso que se tiene que seguir para lograr lo que se pretende. Y aquí es importante subrayar que la acción debe corresponder a las exigencias del proceso y no a las preferencias personales.
Lo anterior implica que, con frecuencia, se tendrán que hacer cosas que no gustan ni atren si se quiere lograr la prosperidad en nuestras vidas y en nuesttras relaciones. La abundancia no se haya detrás de nuestros gustos, sino de nuestro esfuerzo y sacrificios persistentes...y pertinentes. Nuestros gustos podrán hacerse realidad con nuestra prosperidad, más la prosperidad no podrá hacerse realidad siguindo nuestros gustos y caprichos.
El éxito sigue ciertos lineamientos y a nosotros nos corresponde descubrirlos y seguirlos, no inventarlos y después pretender que den resultado.
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