viernes, 29 de abril de 2011

Hábitos

La cosecha de las acciones son los hábitos y, como dijera Zig Ziglar: "ten cuidado con los hábitos que adquieres porque, una vez que los adquieres ellos te adquieren a ti". Los hábitos configuran nuestra manera de proceder y de responder ante cada situación y en sí mismos son fundamentales para la experiencia de vida pues nos la simplifican mucho. Gracias a un hábito no tenemos que estar aprendiendo una y otra vez lo mismo pues podemos llegar a dominarlo de manera automática y ocupar nuestra atención en otras cosas.

Sin embargo, cuando los hábitos nos llevan a comportamientos destructivos u obsoletos se generan serios problemas en nuestra vida y en nuestras relaciones, y cambiar un hábito es algo muy difícil...aunque posible. El volvernos conscientes de un mal hábito ya es un primer gran paso de manera que nos disponemos a centrar nuestra atención en cambiarlo. El siguiente paso es modificar nuetra mentalidad respecto a ese hábito, es decir que, en lugar de justificarlo o de pensar que ya no lo podemos cambiar, centramos nuestros pensamientos en su inconveniencia al pensar en sus consecuencias, considerarlas con detenimiento y seriedad constituyen el segundo paso para cambiar un hábito.

El tercer paso consiste en concretar una acción o acciones que se opongan al mal hábito; no basta -ni funciona- con el simple hecho de proponernos dejar de realizar la acción del hábito que queremos desterrar de nuestra vida. Hay que centrarse más bien en la realización de actos opuestos que vayan conformando un nuevo hábito que "desplace" al anterior. El cuarto paso consiste en pensar con profundidad en las consecuencias positivas que se derivarán en nuestra vida por dejar el mal hábito e incorporar el bueno. El quinto paso, repetir esos actos una y otra y otra vez con mucha intensidad, con mucha convicción, sin autocompadecerse ni exagerar lo que cuesta hacerlo. El último paso consiste en "confiar" en la asistencia de la Providencia Divina, en el respaldo de un Poder Superior que se muestra más que dispuesto a ayudarnos en nuestro proceso de cambio.

Sí, cambiar un hábito no es fácil, más será una de las más productivas ocupaciones en nuestra vida así que, ¿a qué esperarnos?

No hay comentarios:

Seguidores

Archivo del blog