Nuestra experiencia de vida se va configurando por el tipo de paradigmas que desarrollamos y que constituyen la esencia de nuestra mentalidad. Y ¿qué es un paradigma? Es nuestra explicación del mundo; lo que percibimos, lo que creemos..., lo que "es" para nosotros. Todos nos manejamos con paradigmas pues todos necesitamos partir de ciertas bases y supuestos para afrontar los avatares de la vida y hacer realidad lo que queremos.
Todos tenemos paradigmas porque todos necesitamos una "explicación" de lo que somos, lo que nos sucede y aquello a lo que podemos aspirar y sobre la base de esa explicación nos movemos o nos replegamos. No solemos ser conscientes de la existencia de nuestros paradigmas como los peces nos son conscientes del agua. No es sino hasta que nos encontramos con otros que difieren de los nuestros o hasta que un suceso fuerte nos "sacude", que caemos en la cuenta de las características de los propios. Es entonces cuando surgen dos posibles respuestas de nuestra parte: o cuestionamos los propios en aras de determinar su validez, o prtendemos impornerlos a la realidad y a los de los demás que difieren con los nuestros.
¿Cuál de las dos respuestas consideras la más pertitente?
No hay comentarios:
Publicar un comentario