Nuestras creencias determinan nuestras posibilidades y limitaciones. Creer es dar algo por hecho, algo que simplemente no cuestionamos...aunque no tengamos bases "reales" para creerlo. Ese suele ser el problema, cuando creemos algo sin fundamentos y entonces actuamos de una manera insuficiente o errónea.
"¿Por qué no?" es una pregunta poderosa para plantearnos algo nuevo - y mejor - y para desprendernos de viejas creencias limitantes. La maroría se pregunta "¿por qué?" en son de queja y no llegan a nada. En cambio, quién se pregunta "¿por qué no?" llega a encontrar soluciones, opciones, posibiliddaes y diseña estrategias para lograr lo que quiere.
Creer que algo es posible y dedicarse a hacerlo realidad constituye la fórmula del entusiasmo, inyecta energía a quienes la aplican. Creer que algo no es posible simplemente repliega a la persona y la torna conformista y amargada. Para creer hay que comenzar por enfadarse con el aspecto de nuestra situación actual que exige de nosottros un cambio contundente.
Hay que confrontar las propias creencias limitantes buscando pruebas "reales" que den razón para creerlas....¡pruebas! no simples "referencias". Y ante la irrevocable contundencia de la realidad de nuestras posibilidades, ¡lanzarnos tras ello! pues, la creencia seguida de acción se tranforma en convicción.
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