Adquirir hábitos positivos es determinante para la prosperar en nuestras vidas. Y es así debido a que adquirir un hábito positivo (virtud) incorpora en nuestra persona una nueva capacidad y, con ella, un nuevo o mejor resultado. En otras palabras, desarrollar virtudes expande nuestro poder personal. Más como en todo, el hábito tiene un precio, el precio de aprender, practicar y repetir hasta que se genera el hábito, y no todo mundo está dispuesto a pagar este precio, por lo que no todos prosperan.
No todos está dispuestos a aprender pues piensan que ya lo saben todo; y de los que están dispuestos a aprender no todos están dispuestos a practicar porque tienen miedo; y de los que están dispuestos a practicar no todos perseveran porque se les va el entusiasmo y no saben seguir "sin ganas". He aquí que es lo que hace de la prosperidad, un tema de pocos.
Si a esto le agregamos que la mayoría anda centrada en buscar formas de modificar o eliminar sus hábitos negativos (vicios) pues el desgaste es mayor y con el, la dificultad. Esto debido a que, como se resisten a sus viejos hábitos les siguen otorgando poder con su atención y tensión, y ya no les quedan fuerzas para incorporar nuevos y mejores hábitos.
La cuestión es centrarse en los nuevos que se quieren y permitir que los nuevos desplacen a los viejos en lugar de estarnos peleando de por vida con ellos. Como diría un amigo mío: "es más fácil dar a luz que resucitar un muerto".
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