Lo que la mayoría piense o haga no es ley, aquello de que "vox populi vox Dei" dista mucho de ser real y, quien viva de acuerdo a los criterios de los demás o no tiene propios, o es un débil mental. Y esto debido principalmente a que "la mayoría" piensa y actúa de acuerdo a conveniencias y preferencias, no de acuerdo a principios y "leyes universales". En todo caso, si uno sigue a otros ha de hacerlo por convicción personal que se someta a la prueba del análisis y la confrontación con la realidad, y no que lo haga por simple conveniencia y comodidad.
Cada quién es responsable de cerciorarse de la objetividad y profundidad de su pensamiento y acción, contemplando las consecuencias y no las simples conveniencias. Se ha de ser riguroso en la contundencia de las razones - o pruebas- que se tienen para pensar y actuar de una forma específica, es decir, en aquello que lo fundamenta. Si sólo nos basamos en el capricho o rebeldía, la naturaleza se encargará entonces de "corregir" la "anomalía" de una manera muy radical y contundente. ¡Cuántas tragedias y desgracias que se le imputan injustamente al "querer de Dios", tienen en realidad su origen en la necedad y soberbia personales, en ese pretender que uno sea quien dictamine qué es lo bueno y que es lo malo en la vida en lugar de, "simplemente descubrirlo"!
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