El tiempo es una medida del movimiento y nuestra sensación de él es relativa al sentido que tiene lo que estamos haciendo así como el interés que mostramos en ello. Si tenemos muchas cosas que hacer y nos ocupamos en ello, el tiempo se nos pasa "volando", igual si estamos en algo que nos gusta o nos interesa mucho. Por el contrario, si no tenemos mayor cosa que hacer, o lo que hacemos nos desagrada, entonces el tiempo transcurre muy lentamente.
Por ello, la experiencia de aburrimiento nos pudiera estar alertando sobre una triste pérdida de tiempo que se nos va sin posibilidad de volver. Es de preocupar el enfado de muchos jóvenes que puede ser el reflejo de una vida sin sentido. Las cosas no tienen sentido por la mera experiencia de diversión en lo que hacemos, sino por el contenido "profundo" que las debiera de caracterizar. Esto no significa que haya que estar en actividades "serias" todo el tiempo, lo que significa es que hemos de cerciorarnos de que lo que hacemos -o dejamos de hacer- es valioso "en sí mismo", aunque no me agrade tanto. Involucrarnos en lo que hacemos implica un sentido por sí mismo, o como mejor dijera Sartre: "la felicidad no consiste en hacer lo que uno quiere, sino en querer lo que a uno le toca hacer."
No hay comentarios:
Publicar un comentario