martes, 26 de octubre de 2010

Gratitud

Dar gracias es más poderoso -y meritorio- que quejarse...,y más profundo. Cuando nos animamos a dejar de catalogar nuestras experiencias y situaciones como "buenas" o "malas" dejamos de juzgar y, por lo mismo, le restamos importancia a como nos sentimos para dársela mejor a lo que sucede, en términos de cuál podría ser nuestra mejor actitud y respuesta.

Cuando agradecemos -aun lo más doloroso- nos centramos en la experiencia del ser y no en el significado que tiene para nosotros, por el contrario, quien se queja, se centra en sus significados y no en la experiencia del ser. Y ¡hay mucho que descubrir y aprender de la experiencia del ser! Nuestros significados nos hacen más que acartonarnos y volvernos rígidos e inseguros.

Mucho es lo que podemos obtener de una forma de ser más profunda que placentera, y ello depende en primera instancia de que tan agradecidos nos mostramos por el "simple" hecho de ser, más allá de si lo que nos acontece nos causa dolor o placer.

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