La clave para el logro es la "insistencia" -que no la necedad- pues está dispuesto que el ser humano crezca con su dterminación y empeño. Insistir una y otra vez es imprescindible para obtener resultados: insitir en el trabajo, en al amor, en la oración, en el ejercicio físico y mental, en el aprendizaje...
Y también constituye la clave de la perdición: insistir en caer en los mismos errores, en los vicios, en las mentiras, en las promesas no cumplidas, en los apegos...
Como sea, insitir es poderoso -para bien o para mal- por lo que hemos de ser concientes de que, una de las grandes diferencias entre la perseverancia y la terquedad tiene que ver con el hecho de que si lo que se busca es algo valioso o si se trata de un capricho; y recirdar que: "no todo lo valioso me gusta ni todo lo que me gusta es valioso".
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