No deja de experiemntarse cierta nostalgia por el fin de un evento que, durante un mes, le dió un respiro al mundo y lo distrajo de sus conflictos. ¡Felicidades a España! que bien les va a caer este triunfo para afrontar con mayor entusiasmo su difícil situación económica, política y social. ¿Qué nos deja el mundial? "Material para reflexionar". Por ejemplo, como afirmara mi tocayo Andrés Openheimer: "¿no llama la atención que hayan sido europeos los tres primeros lugares del mundo?" Pues sí y no. Sí porque hubieramos esperado que Brasil o Argentina hubieran llegado al menos a la final; y no, porque se trata de tres equipos muy disciplinados como lo son los españoles, los holandeses y los alemanes.
Los europeos saben - y se disponen a - trabajar en equipo mientras que los latinoameracanos no nos destacamos por eso. Siempre logrará más un equipo unido y bien conformado que una pléyade de individualidades sobresalientes. El disponerse a trabajar en equipo pienso que comienza con el matrimonio, se consolida con la familia y se corona en la empresa. En cambio, cuando cada quien "jala para su molino", la situación se desmembrana y es triste no descubrir que "cuando se piensa en los demás, los demás se pueden disponer a pensar en uno".
¡Feliz semana!
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