lunes, 12 de octubre de 2009

Amar Duele

Suele afirmarse que lo más dificil en la relación de amor es la comunicación (o falta de) entre las personas que se aman. Ciertamente es algo muy difícil, más pienso que antes nos topamos con un desafío mayor, el de las expectativas que nos hacemos sobre la otra parte, y la que la otra parte se hace sobre nosotros. Solemos pensar que el amor se manifiesta por una "afinidad de valores y criterios", que si la otra persona me amara "me entendería", o "me apoyaría" u otras por el estilo. Es como si se pretendiera que los pensamientos y sentimientos de cada uno tuvieran que estar en perfecta sintonía con los de la persona amada. Y el error de expectativa consiste principalmente en no tener claro que se trata de compartir una vida y no de "igualarla".

La vida es una experiencia única y muy personal en cada quien, nadie la vive por igual porque nadie puede tener los mismos valores, creencias y sentimientos que otros, pues son exclusivos de cada quien. Entonces, cuando yo espero que la persona a la que amo tenga las mismas experienicas que yo - y por lo tanto me pueda entender perfectamente- me equivoco y me engaño. No se puede. Y no tiene nada de malo que sea sí. Compartir no significa coincidir, por lo que no es posible pretender que yo me haga al modo de la otra persona o que la otra persona se haga a mi modo. Pienso que la esencia del compratir radica en el "estar ahí" con la otra persona aunque no se experimente lo mismo, un "estar ahí" que implique compañía pero no complicidad, que asegure presencia aunque no complacencia; "estar ahí" significa que estoy contigo aunque yo no esté bien o tú no estes bien..., sin reclamos, sin reproches, sin presiones por ser o estar de una manera específica.

Porque si requieres que esté de una manera específica o que sea de una manera específica, entonces estás condicionando nuestro amor...nuestro estar juntos. Claro está que si mi modo de ser o estar te hace daño (objetivo, no el que presuntamente se genera cuando no soy como quieres) entonces, o se plantea un cambio -radical- o no se sigue juntos. Sin embargo, la ironía de las relaciones consiste en que, mientras más esperas de mí (o espero de tí) un cambio - y más presionamos por ello-, menos se genera dicho cambio. Para poder cambiar en beneficio tuyo, necesito el "espacio psicológico" que me generas cuando me "aceptas tal como soy" y dejas de juzgarme y presionarme para que sea de otro modo. Cuando siento que te importo, porque no importa como me sienta -tú "sigues ahí"- entonces, si de verdad te amo, empezaré a cambiar porque buscaré corresponder a esa muestra de confianza que me tienes por "seguir ahí" aunque yo no sea como quisieras.

Y cuando se busca corresponder ¡ocurren milagros! Milagros de transformación y entrega, milagros de renovación en mi amor hacia tu persona. Si, a pesar de ese espacio no sólo no cambio, sino que me marcho, entonces habrás de aceptar que en realidad no te amé..., y habrás ganado como sea al dejar de estar con alguien que, de cualquier forma no te amaba. Amar duele cuando hay que generar ese espacio psicológico o cuando no te lo conceden..., sí, duele, pero hay dolores que tienen sentido y, por lo mismo, valen la pena, y este dolor es uno de ellos. Amar duele, pero ¡que mejor cosa hay que hacer en la vida que el amar...aunque duela!

1 comentario:

lourdes ramos salinas dijo...

andres me encanta entrar a estas paginas porque asi te escucho, que mucha falta me hace , ahora solo aplicar esto a mi vida cotidiana sera mi tarea gracias por tu ayuda lulú ramos

tambien quiero consultarte algo muy urgente para mi, solo que no se si por este medio lo pueda hacer, si este comentario aparece solo para ti o lo puede leer cualquier persona si puedes contestarme y saber como le hago te agradesco infinitamente saludos

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