martes, 20 de octubre de 2009

El "Aplastante" Realismo

De un tiempo para acá he pensado que la persona "realista" en "realidad" es una persona "sin fe". No es que el realismo no tenga, como tal, fundamento que lo sustente; el problema es que el realista se ancla en una experiencia de tan sólo dos dimensiones: la física y la psicológica; le falta una tercera dimensión: la "espiritual". En esta dimensión todo lo natural se ve "rebasado" por lo sobrenatural, por una realidad (sí, una realidad) que se encuentra por encima de lo humanamente (racionalmente) concebible y posible. Y no se trata de una especie de idealismo sofisticado, no. Se trata de la dimensión "divina" de la existencia.
En la realidad espiritual, la percepción de lo profundo (lo que tiene sentido) y la realización del milagro son lo cotidiano, y su ruta de acceso lo constituyen la fe (el creer), la esperanza (el confiar) y el amor (el servir)....disposiciones cuya realización práctica en mi vida ordinaria me van desarrollando un nivel de consciencia y de libertda interior que me permiten una clara visión del "campo de todas la posibilidades" así como de su realización.
Al realista hay que respetarle su objetividad pero hay que compadecerle su estrechez de miras y lo limitado de su "experiencia interior". El realista ve lo que es pero no lo que puede llegar a ser cuando se cuenta con la "participación Divina". Y se pierde de la grandeza de la "eternidad". El realista vive en un resignado conformismo; no aspira a lo mejor porque sólo contempla lo "bueno"... o lo "malo". No contempla lo "glorioso", y por lo mismo no aspira a ello.
Como afirmara el gran George Bernard Shawn: "mientras la mayoría contempla las cosas como son y se preguntan ´¿por qué?´, yo prefiero contemplar mis sueños y preguntarme ´¿por qué no?´".

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