Una vez que tenemos convicción sobre lo que queremos y sobre su realización, conviene poner atención a las "oportunidades" que se nos presentarán en el camino, para hacer realidad nuestro sueño. La Providencia se pondrá en marcha basada en nuestra convicción y llegará el momento de que nos muestre la parte que nos corresponde hacer a cada uno. Dicha "revelación" nos llegará en la forma de un acontecimiento, de una conversación, de la lectura de algún libro o de una inspiración interna. Y nuestra consciencia la identificará como el primer o siguiente paso que hay que dar para la realización de lo que queremos.
Por ello hay que estar "pendientes" por un lado y "dispuestos" por otro. Pendientes en el sentido de que no apartemos nuestro enfoque de aquello que queremos y dispuestos en el sentido de que, cuando nos toque hacer algo...¡lo hagamos! Para ello se requiere de decisión, prontitud y el hábito de terminar lo que se comienza, pues nos podría ocurrir aquello de la liebre y la tortuga, que por comodinos y confiados, no aprovechamos el "momentun" de la oportunidad.
Por ello la abundancia requiere de nosotros una mejora personal y no mera ilusión y entusiasmo. Mejora en nuestra determinación y constancia que exigen de nosotros el salir de nuestra zona de confort. Es más, a las oportunidades que se generen como consecuencia de nuestro deseo y convicción sólo las hallaremos "fuera de nuestra zona de confort". Y, para estar "fuera" de ella necesito cotidianamente hacer tres cosas:
a) Incrementar mi preparación (formación) a través del estudio y la reflexión.
b) Vencer mis miedos a base de emprender cosas y relaciones nuevas.
c) Vencer mi pereza a base de cumplir un plan de acción que me lleve a hacer lo importante en mi día y no posponerlo por preferir lo que es placentero.
Pon, pues, atención a lo que viene como consecuencia de tu deseo y convicción personales. No dejes de vivir en un plano cada vez más consciente de forma que seas cada vez "menos automático" en tu manera de trabajar, en tus relaciones y en tu vida interior. Como lo afirmara un viejo sabio:
"Pon atención a todo lo que es y contempla a cada instante su grandeza. La presencia de Dios se haya en todas partes y no tienes más que abrazarla con tu atención".
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