martes, 11 de agosto de 2009

Creando Abundancia (II) Cuestión de Fe

La fe es cosa seria. Sin ella carece de sentido proponerse cualquier cosa y, gracias a ella, la vida se torna interesante por aquello que, sin importar su magnitud, podemos plantearnos hacer realidad. Hablamos del "deseo" en el apartado anterior y es importante señalar que su realización (e incluso, el sólo hecho de poner los medios para hacerlo realidad) hace atractivo el diario andar por nuestra vida. Lo que lo hace aburrido es el no aspirar a nada "más" que lo que uno obtiene de ordinario. El no buscar mejorar nuestra situación la va haciendo "insoportable", por lo que la abundancia tiene mucho que ver con la sana "pretensión".

Pretender mejorar la situación en la que nos encontramos (financiera, física, emocional y/o espiritual) es el primer paso para generar abundancia. El segundo paso lo constituye la "fe". La fe es una "certeza sin evidencias o pruebas" fundamentada en la confianza en Dios y en las propias capacidades. Y dicha confianza se ha de "manifestar" en lo emocional. Y en esto se acentúa el probelma de la escasez: en el temor en el que solemos vivir en lugar de hacerlo en la "ilusión". Por ello la auténtica fe "se nota" en la actitud cotidiana con la que vivimos. No manifiesta fe la persona nerviosa, ansiosa o negativa ¿verdad? En cambio, la persona que habitualmente se encuentra "ilusionada" - y por lo mismo, entusiasmada- nos transmite una seguridad que sólo puede provenir de la fe que "pone a Dios en movimiento".

¡Ojo! Es la fe (certeza emocional) la que pone a Dios en movimiento, no la angustia y mucho menos la desesperación...¡no el estrés! Por lo mismo hay que "activar" la fe y ejercitarla. ¿Cómo? Bueno, existen básicamente tres formas:




  • La visualización

  • La plegaria

  • La "anticipación"

Visualización. La primera opción de fe consiste en "crear" la imagen de lo que queremos que se haga realidad y "mantenerla" con intensidad (nitidez, claridad, colorido y amplitud) en nuestra mente. Y ejercitarla se traduce a invocar dicha imagen varias veces durante el día. "Simplemente verte en posesión de lo que quieres"...una y otra vez, hasta que "generes convicción".


Plegaria. "Yo os digo:Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, le abrirán. " Sn Lc 11, 9-11 "Pedir", "buscar" y "llamar" dan resultado cuando se realizan con fe. Y la prueba de la fe es la "intensidad" ilusionada con la que se genera la certeza de que se nos concederá lo que solicitamos. Pedir con ilusión, no con el temor que surge de la "duda". Pedir con insistencia y consistencia, sabiendo que se nos concederá "cuando estemos listos" para recibirlo.

Anticipación. Anticipar lo que queremos se traduce a pedir "como si ya se nos hubiera concedido". Implica, por un lado, el agradecer humildemente lo que ya es una hermosa realidad en nuestras vidas y, por otro, reproducir esos sentimientos de gratitud a la hora de pensar en aquello que queremos se haga realidad.

Tener fe significa "dar por hecho" que vamos a lograr (obtener) lo que queremos, sin espacio para la duda ni la inquietud, centrando nuestra atención y manteniendo la intención (intensidad) por la vida con alegría y gratitud. Sin preocuparnos por el "cómo" pues tenemos la certeza de que, lo que nos corresponda poner de nuestra parte nos será "revelado" en el momento oportuno y paso por paso.

Como afirmara Napoleón Hill: "todos los pensamientos que han sido ´emocionalizados´ (cargados emocionalmente) y mezclados con la fe, empiezan inmediatamente a hacerce realidad".

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