¡Qué frustrante es vivir con rectitud durante años y experiementar en ocasiones la incomprensión de los más cercanos, y a pesar de los resultados positivos obtenidos, tener que escuchar que estás en "el error"! ¡ O esperar con ilusión que un acontecimiento se de sólo para contemplar el devenir tanto inmutable como implacable de la vida que no más no te concede lo que pides! ¡O sufrir algo que, sin deberla ni temerla te acontece y, a pesar de procurar llevarlo con buena actitud, obtengas el reclamo de los que "no soportan verte en ese estado" (¡?)!
A veces la vida se torna inconcebible por no decir absurda por el tipo de desafíos que se nos presentan. Y sin embargo así ocurre. Son esos momentos los que te invitan a la desesperanza y el desaliento aunque a la vez, representan la inigualable oportunidad de "toparte" con lo sobrenatural..., con lo espiritual. ¿Cómo es eso? Bueno, cuando en la profundidad de tu ser descubres que a pesar de todo, pase lo que pase, todo pasa y la vida sigue su curso.
El sol sigue saliendo, el tiempo sigue transcurriendo, los niños siguen naciendo...y tu sigues existiendo. ¿Eso es bueno? ¿Es malo? Simplemente "es así". El mundo no se detiene ante tu tragedia o tu frustración, y te invita a seguir y seguirá siendo aunque decidas no seguir su invitación.
Si lo propio del ave es volar y lo propio del pez es nadar, ¿qué será lo propio del ser humano? En apariencia muchas cosas: amar, trabajar, perdonar, inventar, recomenzar, aprender, crecer, transformar, ... si bien pienso que en el fondo, lo propio del ser humano se reduce a una sóla cosa: "continuar". Continuar amando, continuar trabajando, continuar perdonando..., ¡ a pesar de todo!
¿Por qué no? ¿Por qué no se puede? Falso. ¿Por qué no se debe? Ingenuo. ¿Por qué no se quiere? Erróneo. Seguir adelante es mucho más que simplemente perseverar, es también progresar; es reconocer que "polvo somos y en polvo nos convertiremos" así que vale la pena aun, descubrir lo que la vida tiene que ofrecernos a pesar de lo que nos haya podido quitar..., o hayamos - por negligencia- podido perder.
¿Qué no se tienen fuerzas? Pues a descansar y acto seguido "continuar". ¿Qué no se tienen ganas? Pues a trascender y acto seguido "continuar". ¿Qué no se sabe cómo? Pues a confiar en Dios y acto seguido "continuar". ¿Por qué no? ¿ Por qué no? Lo espiritual está por encima de lo emocional y de lo físico, y tarde o temprano tanto lo físico como lo emocional llegan al límite y, sin ambargo y a pesar de todo, seguirá siendo posible el "simplemente continuar".
1 comentario:
Mi amor!!!! me encanto el blog, me encanta tu manera de ver y sentir las cosas, se que esta pagina nos va a ayudar a muchos con la vida diaria, empezando por ti por mi y por miles de personas... te amo y soy tu admiradora numero 1 no lo olvides
Jessica
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