Las creencias son los supuestos de los que partimos en nuestra vida, y dichos supuestos los podríamos medir en función de los resultados que nos llevan a obtener. Si los resultados que obtengo mejoran mi situación (física, económica, emocional, familiar, profesional espiritual...), entonces la creencia es constructiva; si, por el contrario, mi creencia genera resultados que empeoran mi situación, la creencia es destructiva. Si quiero cambiar los resultados que genero, necesito entonces cambiar mis creencias.
En primer lugar, he de determinar el resultado que quiero generar en mi vida. Y conste que hablo del que "quiero generar", no del que ya no quiero generar. Esto de entrada es importante. Mucha gente lucha en función de lo que quiere que deje de suceder en su vida y termina empeorando por ello, pues como bien dice el refrán: "lo que se resiste, persiste". De lo que se trata más bien es de ir logrando hacer realidad aquello que mejora mi situación y no simplemente que deje de suceder lo que la empeora. No es lo mismo querer mejorar la salud y el aspecto que querer bajar de peso; no es lo mismo querer aumentar el nivel de ingresos que el querer dejar de pagar deudas; no es lo mismo querer ser más libre que el simple desear dejar de sufrir...
Por ello identifíca lo que "sí" quieres que suceda a partir de ahora. Descríbelo con precisión de manera que sea fácil identificar cuando lo logras. Por ejemplo, digamos que quieres ganar $5,000.00 extra al mes. Bien. El siguiente paso es que identifiques la creencia limitante y destructiva que te podría impedir obtener este resultado. Digamos que tal vez podría ser un planteamiento del tipo: "la única forma de lograrlo es dedicándome a las ventas en mi tiempo libre, pero ¡no se vender y no se me da!"
El siguiente paso será entonces querer dejar de creer que no se me dan las ventas. A los supuestos los comienzas a desmantelar cuando decides dejar de "darlos por hecho", los supuestos se vuelven poderosos porque no los cuestionamos, los damos por hecho. Esto nos lleva al siguiente paso: cuestionar la creencia limitante. Y la cuestionamos cuando nos ponemos a pensar en cómo podrían hacerle las millones de personas que se dedican a vender todos los días a lo largo y ancho de nuestro planeta. Y preguntarnos sobre si no habrá habido alguna vez que haya realizado alguna venta en mi vida, tal vez no de un producto o servicio específico, sino que seguramente descubriré que he vendido ideas, sueños, planes; que cuando me casé lo logré porque me vendí a mí como a una persona con la que valía la pena compartir la vida, o que cuando conseguí tal o cual trabajo me vendí como un profesional en la materia, etc.
Entonces, contemplo a esa creencia como algo que ya no me influye tanto, porque he encontrado contraejemplos que la contradicen y desarticulan. Es entonces cuando me planteo creer en algo nuevo a cambio. Y entonces mi nueva creencia podría cobrar la forma de un planteamiento como el de: "si he podido vender ciertas aspectos de mi persona en mi vida, entonces podré vender un producto o servicio, tal como lo hacen miles de personas en su tiempo libre".
Me dispongo a continuación a reforzar la nueva creencia. Para ello me puedo servir de dos recursos: aplicar mi "estrategia de realidad" y/o efectuar "autoreferencias". En el primer caso, se requiere primero que descubra qué es lo que experimento interiormente cuando tengo la certeza de algo. "Qué veo", "qué escucho", "qué siento" cuando afirmo algo de lo que tengo absoluta certeza, por ejemplo, el cómo me llamo, dónde vivo, a que me dedico, etc. Supongamos que, para el ejemplo que nos atañe, mi estrategia de realidad consiste en tener una sensación en el pecho, similar a un torrente de energía que circula de derecha a izquierda (para algunos podría tratarse de una voz interior que les dice que "eso es verdad", o lo ven a través de una imagen interior clara y brillante, llena de color). Entonces, cuando pienso en mi nueva creencia, me toco el pecho e imagino que un torrente de energía circula por él de derecha a izquierda: y así una y otra vez hasta que lo experiemente con intensidad y convicción.
En el caso de la autoreferencia, lo que hago es repetirme cientos de veces durante el día, el texto de la nueva creencia, con energía y convicción, hasta que se vuelva algo natural en mí creer en eso.
Finalmente, ejecutar (llevar a la práctica) la nueva creencia. Sin postergaciones ni vacilaciones poner manos a la obra y comenzar a hacer realidad lo que quiero; en este caso, escoger algún producto o servicio que decida vender, comenzar a hacerlo y persistir hasta que ingrese los $5,000.00 mensuales extra. Verás que, una vez que cambias tu creencia vieja y destructiva por una nueva y constructiva..., simplemente tu vida ¡ya no será la misma! O....¿tú que crees?
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