El contenido de nuestras experiencias viene dado por los conceptos de los que partimos en nuestra vida. "No podemos realizar lo que no podemos concebir, y no podemos concebir lo que no podemos definir"..., así que la historia de nuestra realización personal comienza con nuestros conceptos - definiciones- de lo que es y de lo que no es, de lo posible, y lo imposible, de lo valioso y lo absurdo. De tal forma que, si nuestros conceptos son apropiados (en términos constructivos) o inapropiados (en términos destructivos), entonces nuestras realizaciones serán pertinentes o impertinentes en términos de felicidad. Nuestra experiencia de vida comienza con lo que percibimos (a través de la vista, el oído, el tacto, el gusto y el olfato) y lo que percibimos cobra sentido a través de los conceptos que manejamos. Por ello es importante "esclarecer" nuestros conceptos..., comenzando por el de "uno mismo".
Por ejemplo, pensemos en el concepto de "exito". ¿Qué significa para ti? ¿Qué significa para mí? Si suponemos que para ti el éxito es un estado de reconocimiento y admiración por parte de los demás en función del dinero que ganas y los bienes que tienes (concepto muy extendido en nuestros días por cierto), entonces sólo te sentirás una persona exitosa si tienes suficientes ingresos y bienes, como para causar admiración y obtener el reconocimiento de los demás. En cambio, si defines el éxito como el estado de aprendizaje que se traduce en crecimiento, podrás llegar a alncanzarlo incluso cuando las cosas no salgan como lo esperas...¿notas la diferencia? El segundo concepto de éxito es mucho más accesible y realizable que el primero y, mucho más satisfactorio ¿no crees? Entonces, ¿por qué no cambiarlo? Y al cambiarlo, comenzar a tener la experiencia de éxito desde el primer momento en el que nos disponemos a aprender.
Claro está que para algunos, este planteamiento no será valido pues pensarán que se trata de una especie de manipulación de las cosas para no "sentirnos tan mal" con los rsultados que obtenemos. Sin embargo, suelen ser ellos mismos los que caen en la manipulación de otros para definir las cosas como las definen los demás, sin ponerse ha pensar - meditar- sobre su significado real. Volvamos al ejemplo del concepto de éxito. Observemos como lo define la Real Academia de la Lengua: " Resultado feliz de un negocio, actuación, etc. Buena aceptación que tiene alguien o algo. Fin o terminación de un negocio o asunto", caemos en la cuenta de que tampoco tiene que ver ni con la cantidad de dinero que se gana ni con el tipo de bienes que se tienen. Si tiene que ver con una buena aceptación de parte de los demás, pero no necesariamente con su reconocimiento ni admiración. Entonces, los que conciben el éxito en términos de dinero y fama están siendo más manipulados que los que pudieran concebirlo en términos de aprendizaje y crecimiento.
Por todo lo anterior, el que "redefinas" tu persona, tu trabajo, tu convivencia con los demás, tu concepto de Dios, de la felicidad, del sufrimiento, etc. en términos más positivos y accesibles harán que tu vida, como por arte de magia, cobre un nuevo significado para tí y los tuyos por el sólo hecho de considerarla de una forma más "interesante" y menos amenazante, limitante y estresante. ¿Y que tal si comenzamos por tí mismo(a)? Dime, ¿cómo te vas a comenzar a redefinir a tí mismo(a)? ¿En qué nuevo concepto te vas a tener a partir de ahora?
1 comentario:
HOLA:
Empiezo por agradecer el incluirme en tu Blog, no sabes que gusto me da poder participar en el.
Repecto al tema, considero que las personas tenemos un aprendizaje a lo largo de nuestra vida, el cual debe ayudarnos a crecer y a transformanos día a día, sobre todo en el aspecto humano y espiritual, ya que eso es lo que nos ayuda a trascender en esta vida y a lograr el éxito verdadero.
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