Y en dicha transformación la intención juega un papel primordial. La intención es más que simplemente proponerse algo, es un persistente fijar "con intensidad" la atención en algo que queremos que se haga realidad, sin estresarnos por el cómo y sin dudar de su realización. He aquí, pues, los ingredientes clave de la transformación poderosa y positiva en nuestra vida:
- Atención
- Intensidad
- Persistencia
- Confianza
La atención tiene que ver con la consciente claridad de lo que queremos, lo que implica centrarnos en la imagen y pensamiento de lo que buscamos y dejar de hacerlo en aquello que evitamos. La atención exige la disciplina de no detenernos en las imágenes y pensamientos negativos y, en cambio, provocar y enfocarnos en los positivos. Y conste que digo "no detenernos", pues muchos cometen el error de pensar que se trata de "no tenerlos". No. Dejar de tenerlos es prácticamente imposible, dejar de "deternos" en ellos, no. De hecho no ha de importanos el que se nos presenten en la pantalla de nuestra mente sino el que no les demos espacio en ella, que les restemos importancia. Inclusive podemos servirnos de los pensamientos e imágnes negativos como un "despertador" que nos recuerde lo que "sí" queremos...que, por cierto, se encuentra en el lado opuesto de lo que "no" queremos. Por ejemplo, si nos vienen a la cabeza pensamientos o imágenes recurrentes de enfermedad, hemos entonces de volcarnos cada vez que seamos conscientes de ello, hacia pensamientos e imágenes recurrentes de salud; cada vez que nos demos cuenta de que estamos pensando en enfermedad, pensar contundente e inmediatamente en salud. Si nos vienen ideas de pobreza, pensar de inmediato en riqueza y así sucesivamente.
La intensidad la generamos cuando tenemos determinación. Cuando hacemos las cosas con vigor y no de manera floja y cansina. Por ejemplo el ejercicio; no es lo mismo hacer unas abdominales con flojera que con impulso y energía ¿verdad? Pues así tus pensamientos e imágenes sobre lo que quieres que se haga realidad han de ser nítidos, brillantes, claros, colorídos, vibrantes, impulsores...,motivantes. De muy poco -o nada- sirven pensamientos e imágenes ténues, obscuras, pequeñas, estrechas, pobres...,frustrantes. Intensidad es vibración, y cuando generamos la vibración pertiente en nuestro deseo de que algo suceda entonces, como diría Goethe: "la Providencia se pone en movimiento".
La persistencia tiene que ver con el lograr que en cada "rato libre" de nuestra jornada, nos centremos con "atención" e "intensidad" en lo que queremos que se haga realidad. No importa lo que sea, no importa si se trata de un viaje, una curación, una conversión, un descubrimiento, un obsequio, un cambio..., "un milagro"; lo que sea, sucederá si perseveramos con intensidad en fijar nuestra atención varias veces al día -todos los días- en aquello que queremos. No se trata de pretender centrar nuestra atención todo el día en lo que queremos, se trata de que lo hagamos mientras nos arreglamos, mientras vamos de tránsito de un lugar a otro, mientras estamos en el baño, en un elevador, en cualquier actividad que no requiera de nuestra atención o concentración.
Y, por último, la confianza. Esta requiere que no nos obsesionemos en tener claro el cómo vamos a lograr lo que queremos que se haga realidad, sino en que estemos seguros - que demos por hecho- que así será y que el "cómo será" se nos ira "revelando" paulatinamente, paso a paso durante el proceso de realización. Dios nos lo irá revelando a través de un "encenderse el foco" en nuestra mente, o a través de una conversación, o a través de la lectura de un libro (o un blog), a través de algún acontecimiento o coincidencia... Albert Enisten decía que "las coincidencias son el obrar anónimo de Dios". Que no nos inquiete el cómo, este lo iremos descubriendo a lo largo del camino. Lo que nos ha de importar es, que cuando se nos muestre el siguiente paso, lo demos con decisión y determinación pues las cosas no se nos darán así nos más, sin entrega de nuestra parte. Llegará el momento en el que Dios haya puesto su parte y nos tocará a nosotros el momento de poner de la nuestra, con prontitud y gratitud, con la certeza de que ello nos acerca más a la realización de lo que queremos.
Así que cambiar y mejorar nuestra situación está más al alcance de nuestras manos de lo que suponíamos ¿verdad? Te toca a tí poner "manos a la obra" y hacerlo realidad.
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