viernes, 27 de marzo de 2009

Haciendo Realidad lo Fantástico

¿Cómo distinguimos lo real de la fantasía? Y, ¿cómo podemos hacer de la fantasía una realidad? Preguntas interesantes ¿no es así?, y además, estrechamente relacionadas entre sí. Todos tenemos una manera personal de identificar la realidad y separarla de la fantasía, lo que se traduce en la práctica que cada quién dispone de lo que podríamos llamar un "mecanismo de la realidad". Y también todos tenemos una forma particular de "fantasear" que en la práctica nos conduce a una vida llena de ilusión o llena de temores. A lo largo de una jornada andamos mediando entre nuestro mundo de fantasías y la contundente realidad que con frecuencia no nos gusta. Existen casos extremos en los que tanto la realidad como la fantasía constituyen una contínua pesadilla en sus vidas pues, además de que pudiera estarles yendo mal en la realidad, también temen lo peor en sus fantasías, formándose así un temible círculo vicioso.
El hecho es que vivimos de manera intermitente entre los sueños y la realidad, la realidad y los sueños, y con frecuencia ni los sueños se hacen realidad y la realidad dista mucho de asemejarse a nuestros sueños. ¡Y es entonces que nuestros sueños van cediendo su lugar a nuestras pesadillas! Ni duda cabe de que nuestra vida se tornaría mucho más emocionante si, a lo largo de ella, nos dedicáramos a hacer realidad nuestros sueños ¿verdad? De acuerdo a la "ley de la Atracción", de un modo u otro haremos realidad nuestros sueños - o nuestras pesadillas - por el tipo de energía (magnética) que generamos mediante nuestros sentimientos habituales: los sentimientos positivos atraen realidades positivas y, visceversa, los sentimientos negativos atraen realidades (resultados) negativos.
Lo que importa resaltar es que, lo que a fin de cuentas nos plantea dicha ley es que hacemos realidad nuestra vida en función de la fe - o falta de ella - que tengamos. El soñar pues, tiene su chiste, y depende del tipo de fe que tengamos. En otras palabras, nuestra capacidad para hacer realidad lo fantástico en nuestra vida (nuestros sueños) cobra una forma específica que hemos de conocer bien si queremos "aumentar nuestra fe". Piensa por ejemplo en lo siguiente: ¿qué serías capáz de hacer en un futuro próximo si sólo te lo propusieras? Piensa en ello. ¿Qué sería?
Una vez que lo tienes claro te pregunto: ¿Cómo sabes que lo puedes hacer? Por ejemplo, supongamos que tienes la certeza de que podrías ir al cine la próxima semana si quisieras, ¿qué te indica en tu interior que realmente puedes? ¿Se trata de una imagen en la que te puedes ver yendo al cine? ¿O se trata de una voz en tu interior que te lo dice? ¿Tal vez una sensación específica en alguna parte de tu cuerpo?
Cuando tienes claro cuál es tu "mecanismo de realidad" (imagen, voz interior o sensación) entonces estás en condiciones de poderla emplear a tu favor para generar creencias de posibilidad (fe) de algo que quisieras hacer realidad. Por ejemplo, si te propones hacer ejercicio y tu estrategia de realidad (realización) está compuesta por una sensación de energía en tu estómago, entonces, cada vez que pienses en hacer ejercicio promueve esa sensación de energía en tu estómago, pues será el modo en que "hagas realidad" tu deseo. Si tu estrategia es a través de imágenes, entonces "visualízate" haciendo ejercicio; o si es a través de una voz interior, entonces dite una y otra vez que te conviene hacer ejercicio.
Simple, ¿no? Nuestras experiencias internas están constituídas de imágenes, sonidos y sensaciones..., y también nuestras creencias; con lo que la fe que convierte en realidad lo fantástico es mucho más accesible de lo que pensamos, sólo hay que aplicarla.

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