Uno de los mejores estados posibles es el de la inspiración, cuando una persona está inspirada se desarrolla y desenvuelve en un alto nivel de rendimiento..., y todo le comienza a "fluir". Lamentablemente no se trata de un estado común ni frecuente, la mayoría de las personas se pasan la mayoría de su tiempo en un nivel de medio o bajo rendimiento. Entonces, ¿qué se puede hacer para lograr el estado de inspiración?
Bueno, en primer lugar es importante cuidar la realidad física de nuestro ser, cuidarla para lograr y mantenernos en buenos niveles de energía. Una adecuada alimentación, respiración y ejercicio físico son fundamentales para ello. A la par, evitar consumos y conductas "dañinas" para el cuerpo como el fumar o tomar en exceso.
Después está la cuestión psicológica de lograr y mantenerse en un estado de calma y tranquilidad. Andar con prisas y estresados obstruye la sensación de bienestar que es fundamental para la inspiración. Reducir el nivel de importancia que le damos a las cosas es crucial para este efecto. Encogernos de hombros y suspirar profundamente cuando las cosas no salen como esperamos es una buena idea para lograrlo así como el disponernos a hacer las cosas "más despacio", sin acelere, sin desesperación.
En tercer lugar, un componente de corte espiritual (en cierto modo inverso al anterior): darle más importancia (lo que se traduce en dedicarle mayor atención) a las cosas que en verdad son valiosas e importantes aunque no sean muy atractivas (y precisamente por eso).
Finalmente, "meditar" con frecuencia, hacer un alto en nuestra jornada y profundizar en lo que obtenemos de la vida y lo que la vida espera obtener de nosotros. Entonces, cuidando estos factores creamos el contexto idóneo para que se presente el estado de inspiración de una manera espontánea...y "permanente". De nosotros depende.
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