Una disculpa a los seguidores de este blog por mi ausencia "no anunciada", nuevos proyectos y algo de caos me mantuvieron fuera de circulación durante esta semana. Retomamos ahora con el gusto de siempre las reflexiones sobre la naturaleza humana. En esta ocasión hablemos de la postura de muchos que, para no tener que enfrentar una o varias situaciones críticas en su vida, prefieren "evadirlas".
Se trata de una especie de residuo infantil con el que pretendemos que las cosas que no nos gustan, desaparezcan con el tiempo a base de "no verlas", como si pudieran morir de inanición. De algunas de esas situaciones somos responsables, de otras no, como quiera hay que afrontarlas para resolverlas o superarlas pues, de lo contrario, crecen y se complican cada vez más.
Evadir la realidad es artimaña antigua en la historia de la humanidad y nunca ha dado resultado y, como es propio de la realidad el imponerse nos guste o no, lo mejor será que nos dispongamos a encarar, de manera voluntaria, aquello que no está bien en nuestras vidas.
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