Mucho de nuestro sufrimiento es "autocreado" por la vía de la exageración y el drama. Volvemos absoluto lo que no lo es, y relativizamos lo que en realidad tiene importancia. Grave error. Pocas veces caemos en la cuenta de que lo que nos suele pasar "no es para tanto", y entonces nos disponemos a incrementar nuestras dosis de sufrimiento porque pensamos demasiado en nosotros mismos. En todo caso, si lo que nos hace sufrir es real, ¿no tiene más sentido enfocarnos en la solución y no en el problema? Pero a la mayoría le resulta productivo pensar en sus problemas más que en las posibilidades de solución, tal vez porque sea más fácil así.
Cuando nos disponemos a "relativizar" lo que nos sucede nos ponemos en condiciones favorables para el cambio personal que genera la solución. Y podemos relativizar cuando cambiamos nuestro marco de referencia "existencial". Por ejemplo, cuando nos ponemos a considerar nuestro problema con perspectiva y descubrimos que dentro de 10 a más años ni siquiera habrá injerencia de lo que nos pasa hoy; o cuando nos situamos en el sufrimiento de personas que han perdido mucho más que nosotros - ¡o lo han perdido todo!; o cuando situamos nuestros problemas a la luz de la eternidad...como sea, cambiar nuestro marco de referencia es un buen ejercicio para no exagerar lo que nos sucede.
Después de todo, como alguna vez afirmara Milton Friedman: "en el largo plazo, todos estaremos muertos".
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