Una de las cosas que más afectan la comunicación en las relaciones es cuando una de las partes "se monta en su macho", asume una postura inflexible y radical y comienza a interpretar todo en favor de su fijación. Y, por si fuera poco todavía, ante la contundencia de la realidad que da al traste con sus supuestos, se atreven a echarle la culpa a los demás - por el derrumbe de sus argumentos- de que no se les entendió correctamente o no se les explicó correctamente por que su postura era incorrecta desde el principio. ¿Qué hacer ante tal manifestación de necedad?
No hay mucho que hacer, como no sea suspirar profundo, encogerse de hombros y seguir adelante con, sin o a pesar de esa relación. Hay relaciones con las que puedes terminar y las hay que no puedes. Cuando se trate de una con la que no puedas terminar (o que no sea nada fácil hacerlo) pues "soportar" y seguir adelante. No puede obligar a nadie a que se fije en la realidad como punto de partida de sus percepciones en lugar de que lo sigan haciendo basadas en chismes y fijaciones propias y de extraños. No se puede.
Bueno, pues al menos no discutamos con esas personas. Aprendamos a vivir con ellas y no permitamos que echen a perder nuestra experiencia de vida. La necedad forma parte de la naturaleza humana, y muchos son los que nacerán y morirán con ella. Sólo procura no ser tú de esos.
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