miércoles, 13 de abril de 2011

Qué Triste

Antes que nada permítanme solicitarles una disculpa por estos tres días de ausencia no avisada, se me complicó la semana de una manera poco ordinaria e interesante y, partiendo del supuesto de que me concedieron la solicitada disculpa, haré un paréntesis en nuestra exploración de la FC para compartirles algunas consideraciones.

La de hoy versa sobre la doblemente triste realidad de los chismes en la vida de las personas, y es doblemente triste porque, por un lado, se suelen cometer serias injusticias con ellos y, por otro, es triste que existan personas que generen o exijan cambios en sus vidas - y las de otros- para ya no verse "afectadas" por ellos (los chismes). Es malo el "chismear" pero es pésimo el dejarse afectar por ellos y ajustar tu vida para tratar de impedirlos. ¿Se le pueden poner puertas al campo? Definitivamente no. Pues eso pretenden quienes buscan la manera de acallar los chismes y evitarlos, aunque sea a costa de dejar de hacer cosas que en sí no son malas pero que algunos se han encargado de evidenciarlas con intenciones torcidas y mala fe.

Muy triste que existan y que tengan tan "buena y leal" clientela; y que indignante que las víctimas configuren su vida en función de esas manifestaciones de envidia y resentimiento por la vida de otros.

Pero bueno, qué se le va a hacer, lástima que uno no pueda transmitir a los seres amados esa bendita libertad interior que procede del no importarte lo que digan los demás qué , como bien cantara Mecano hace unos años, "está de más".

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