Tus acciones son las que generan poder...o impotencia. Lo que estés en disposición y lo que eres capaz de hacer determinan tus posibilidades "reales" en la vida y son tus acciones las que generan resultados, positivos o negativos. Además, lo que haces constituye la esencia del hábito y, a su vez, el hábito es la esencia de tu fecundidad y eficiencia.
Los hábitos son la clave del éxito o del fracaso personal, tales cuales sean tus hábitos, serán tus resultados, y son los resultados los que, en última instancia, contribuyen con tu experiencia de felicidad o de infelicidad. Claro está que los resultados no dependen exclusivamente de los hábitos, más sí "principalmente". Si quiero incrementar mi calidad de vida necesito incrementar mis hábitos positivos y disminuir los negativos.
El hábito genera "carácter" y fortaleza si es positivo; si es negativo, volatilidad y vulnerabilidad, tu eliges. Y lo eliges en función de las acciones -u omisiones- que realizas. Lo que haces de ordinario va entretegiendo los lazos que, con férrea contundencia van configurando tu forma de ser y aquello con lo que te identificas. Por ello viene bien que te cuestiones qué es lo que sueles hacer y si te está dando los resultados que esperas, pues si quieres modificarlos, tienes que cambiar lo que haces.
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