El madurar en la vida no viene dado por la simple acumulación de experiencias, sino por la acumulación de "aprendizajes" que me lleven a percibir las cosas con mayor objetividad y comportarme con mayor pertinencia. Y para aprender - en especial de una situación dolorosa - se requiere de más que un simple reaccionar impulsivamente.
Aprender requiere de la humildad de poner atención y pensar, reflexionar el suceso o acontecimiento guardando la debida distancia emocional. Por eso muchas personas adultas no son maduras, y en cambio, algunos jóvenes pueden ser muy maduros. La cuestión radica en tu disposición de aprender y de incorporar ese aprendizaje a tu vida para mejorar.
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