En el ser humano las formas son importantes, en especial, las que uno utiliza para "dirigirse a sí mismo". "¡Esas no son las formas!" nos decía nuestra madre cuando respondíamos mal o reclamábamos algo de manera impertinente y generalmente tenían razón en la corrección. Y es que las formas están íntimamente ligadas a los significados y son los significados los que determinan nuestras acciones y nuestras reacciones.
Pues si las formas son importantes en nuestras relaciones, lo son aun más en nuestro diálogo interno. ¿Cómo nos dirigimos a nosotros mismos? ¿Reclamándonos? ¿Amargándonos? ¿Respetándonos? ¿Queriéndonos? ¿Apoyándonos? El diálogo interno es el comienzo de una positiva -o negativa - experiencia de vida y el cómo lo generemos describe muy bien el cómo nos vemos a nosotros mismos.
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