viernes, 5 de noviembre de 2010

El Encanto de Vivir

Hemos perdido el encanto de vivir porque nos hemos complicado la existencia al renunciar a los placeres sencillos en aras de un extravagante materialismo; prescindimos de las pequeñas grandezas de convivir con nuestros seres queridos, y todo por ganar la batalla de una absurda competencia en el ámbito profesional. Y de vez en cuando escuchamos el distante reclamo del niño que fuimos y que seguimos llevando por dentro, sintiéndose frustrado por los sueños que no hicimos realidad y que nos prometimos lograr cuando “fuéramos grandes”.

Pienso que tenemos que revivir mucho de la sencillez de la infancia, de su capacidad de vivir en el presente y de su confiar en la vida. Si bien la vida presenta fuertes exigencias, no deja de ser una experiencia sorprendente e interesante. Bástenos con detenernos unos momentos y reflexionar sobre lo que significa para nosotros vivir y pensar en si se trata de un buen significado o no. ¿En qué términos? Pues en los términos de alegría y satisfacción. Vivir no se reduce a consumir, es mucho más que eso y mejor que eso. Vivir implica la posibilidad de conjugar una infinidad de verbos que pueden llenar de contenido nuestra existencia. Amar, servir, jugar, soñar, convivir, aprender son sólo una muestra de lo maravillosa que puede ser la experiencia de vida...¡si queremos!

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