Un aspecto fundamental relativo a nuestro desempeño en las diversas áreas de nuestra vida es el de nuestra "programación" interna. El ser humano se programa a través de los hábitos que adquiere: hábitos mentales, emocionales y de comportamiento. El hábito me predispone a una respuesta específica y en ese sentido se convierte en "programa", Stephen Covey lo llamaría "circuito".
En el programa o circuito se genera una respuesta frente a un estímulo al más depurado estilo del conductismo Pavloviano. Lo importante es que tenemos la capacidad de "diseñar" la respuesta a voluntad, lo que significa e implica que no estamos "determinados" por nuestros impulsos ni costumbres sino sólo "condicionados". Y la diferencia entre algo que "determina" y algo que "condiciona" viene dada por la posibilidad de la "opción". Sí, tenemos opción, la pregunta es si estamos dispuestos a "reprogramarnos" y seguir el proceso que corresponde para modificar nuestros hábitos pues,después de todo, es más cómodo afirmar que "uno no puede cambiar".
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