Vivir de manera "profunda" se logra cuando decides -y lo haces- trascender (ir más allá) de tus estados de ánimo, es decir, cuando te centras más en hacer "lo que quedaste" que en hacer "lo que se te antoja". Cuando uno queda en algo generalmente lo hace desde su consciencia, cuando uno lo incumple, generalmente lo hace desde su impulso.
"No se puede servir a dos señores", o le hacemos caso al impulso o se lo hacemos a la consciencia. Claro está que el impulso nos ganará todavía en varias ocasiones, más si, a pesar de ello, nos mantenemos en la línea de "cumplir" nuestras promesas conscientes, paulatinamente el impulso "va cediendo" terreno en nuestras vidas.
Sí, se necesitan cada vez más vidas "profundas" y menos vidas "superfluas".
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