Lo más probable es que aquello con lo que sueñas no se ha hecho realidad no porque no puedas, sino porque aún no quieres lo suficiente. Bien diría el gran Zig Ziglar que “la diferencia entre lo ordinario y lo extraordinario, es ese pequeño extra”. El extra de hacer aquello que los fracasados no están dispuestos a hacer por cobardía o comodidad, el extra de hacer lo necesario, no sólo lo que gusta, el extra de avanzar unos cuantos centímetros más cada día.
Lo que te hace soñar es posible si estás dispuesto a generar el cambio que se requiere. Un cambio paulatino que generará grandes resultados con el tiempo. Un cambio que se realice sin prisa y sin pausa.
Se vale soñar si te empeñas en hacerlo realidad, pero si no, entonces no es mas que mera fantasía. Cuando empiezas a soñar con seriedad empieza a cobrar sentido confrontar tus miedos y, cuando dejas atrás tus temores, te sientes finalmente libre y capaz. Tenemos el paradigma de pensar que cuando generamos un cambio en nuestra vida es para empeorar, pero si asumimos el riesgo, nos daremos cuenta de que el cambio nos puede conducir a algo mejor. ¡Necesitamos darle vida a nuestros sueños!, soltar nuestra imaginación para que mentalmente nos veamos lográndolo.
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