Es común que muchas personas sepan lo que tienen que hacer para mejorar su vida y, sin embrago, no lo hagan. Y es que no es lo mismo saber que "aplicar", ni aplicar que persistir. Entre el saber y aplicar media la voluntad; entre el aplicar y el persistir, la repetición constante.
Con la voluntad se requiere generar una fuerza superior durante cierto tiempo para modificar la tendencia del hábito, y tener bien claro (consciencia) qué es lo que lo detona para crear una "fuerza alterna". Por ejemplo, si quiero dejar de fumar y noto que lo hago cada vez que me inquieto, entonces puedo concretar tal vez caminar durante media hora cada vez que me sienta inquieto. El caminar media hora es de una fuerza suficiente para cortar con el hábito "en el momento".
Entonces sólo nos resta la repetición, si una y otra vez camino cada vez que quiera fumar, el hábito se verá desplazado por una consciencia habitual y una fuerza superior...por eso ¡no todo el mundo "aplica" lo que sabe.
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