Todo lo que hacemos -o dejamos de hacer- así como nuestra manera de reaccionar, se debe a un mecanismo simple: el dolor que busco evitar y el placer que procuro lograr. El problema es que lo que suele ser conveniente para nuestra naturaleza produce dolor y lo que suele ser dañino produce placer...en el corto plazo. En el largo plazo suele suceder a la inversa.
Por ello es importante promover nuevas "neuroasociaciones" para modificar nuestros hábitos, actualizando en el presente las consecuencias del futuro. Por ejemplo, si como poco sano en el presente (lo que me genera placer)me enfermará en el futuro (lo que me produce dolor). Y seguramente el dolor del futuro será mucho mayor que el placer del presente; esta consideración a detalle me estimulará para comer más sano, sencillo ¿verdad?
Si la imaginación nos suele generar malos eventos, ¿por qué no utilizarla a nuestro favor? ¿Cómo? Pues "imaginando" (visualizando) en el presente lo que nos espera en el futuro -que tarde o temprano llegará- si no corregimos nuestros hábitos. La gente no es tonta, es sólo que tiene miras cortas. Así que, deténte unos minutos ha considerar con lujo de detalles todas y cada una de las consecuencias que te esperan si no cambias de hábitos en tu vida.
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