miércoles, 9 de junio de 2010

¿Por qué no perdonar?

¿Qué ganas guardando resentimiento y manteniendo tu coraje? ¿Realmente ganas algo? ¿Qué? ¿Poder? ¿Defensa? ¿Que esté cambiando la(s) otra(s) persona(s)?
Lo que estás ganando es "amargura" y "enfermedad". ¿Vale la pena? ¿No mereces vivir en paz y con ilusión por todo lo que aun puedes lograr en tu vida?
Entonces, ¿por qué no perdonar? ¿Por qué no decidirlo de una buena vez? ¡Decídelo y mantente en esa decisión! No te preocupes por el cómo. Sólo ¡quiérelo! una y otra vez, manifiéstalo de manera verbal o escrita: "¡te perdono! ¡te perdono! ¡te perdono!...¡cielos!¡he decidido perdonarte y me mantengo en ello!"
¡Bien! ¡Bien! ¡Bien! Mantente en esa postura y con esa determinación durante horas, o días, o semanas ¡qué más da! si con ello logras drenar tu dolor y volver a respirar en paz y armonía. ¿Por qué no?

No hay comentarios:

Seguidores

Archivo del blog