Somos los arquitectos de nuestro destino a través de nuestras creencias. Si creemos que podemos, podemos; si creemos que no podemos, no podemos. Y es más cómodo creer que no se puede que creerlo posible. Cuando uno realiza un análisis honesto sobre las "razones" por las que no podemos algo, descubre que en realidad el problema no radica en que no seamos capaces, sino en que tenemos que esmerarnos más de lo que quisiéramos.
Entonces resulta que la cuestión ya no es tanto el "creer" lo posible sino el "querer" lo suficiente. "El que la vida no sea tan fácil como nos gustaría no significa que no sea posible lo que nos gustaría."
No hay comentarios:
Publicar un comentario