¡Cómo solemos complicar las cosas cuando exageramos!, y solemos exagerar por soberbios. La soberbia es "la pretensión de ser como Dios", la distorsión mental que nos lleva a suponer que es válido esperar que las cosas necesariamente han de salir como queremos y que los demás, necesariamente se han de comportar de acuerdo a nuestras expectativas.
Entonces exageramos cuando no sucede así; también lo hacemos cuando nos damos demasiada importancia por dársela a nuestros caprichos y preferencias. ¿Cuánto del estrés contemporáneo se deberá a nuestra habitual disposición a exagerar? No lo sé, sospecho que mucho. Así que, ¿por qué no dejar de exagerar y andar por la vida más tranquilos y sin sobresaltos?
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