jueves, 24 de junio de 2010

El Camino de la No Resistencia

Mucha tensión se genera en nuestra vida por la resistencia. Cada vez que exclamamos: "¡No puede ser!", "¡No lo puedo creer!" "¡Es inaceptable!","Debería de ser así!", "¡No se vale!"...reflejamos una actitud de resistencia. Y lo "único" que logramos es desgaste o, en el mejor de los casos, obtenemos un resultado "mediocremente forzado".
Somos tantos los que queremos imponer nuestra voluntad en este planeta que por eso vivimos inmersos en el caos y la frustración. ¿Por qué no dejar de resistirnos y aceptar las coas como son?
No es conformismo, ni mediocridad ni rendición; es humildad. Y resulta que de acuerdo con San Pablo: "Dios da su gracia a los humildes" y en su gracia encontramos el "incremento" que hace falta en nuestra vida. Cuando dejamos de resistirnos le damos el mando a Dios y será Él quien se encargue de "todo lo demás". Cuando le dejamos lo demás podemos centrarnos en "amar" que es lo que nos corresponde por naturaleza y lo que Él nos pide ilusionado, y entonces podemos contemplar complacidos cómo Dios resuelve todo "mejor de lo que esperábamos". ¡Poner de nuestra parte no significa hacerlo a nuestro modo!, por lo que recuerda que: "hay que trabajar como si todo dependiera de uno y confiar como si todo dependiera de Dios".
"Trabajo" y "confianza": las claves del éxito. Si trabajamos pero no confiamos, nos estresamos; si confiamos pero no trabajamos, nos amargamos.

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