martes, 20 de abril de 2010

¿Cómo Cambiar? (II)

El segundo paso para cambiar pudiera parecer obvio y no lo es: "decidirlo". Cuando hablamos de decisión estamos hablando de algo más que simple deseo, estamos hablando de una "elección con determinación". Recuerdo las palabras de Goethe: "cuando llegamos al momento del compromiso definitivo con lo que queremos, entonces la Providencia Divina se pone en marcha".
Decidir implica compromiso y no simple pretensión. La diferencia radica en la "intensidad" de nuestra disposición; en lo decidido no cabe la posibilidad de conformarse con menos de lo que se planteó como meta, se busca un resultado concreto y no se escatimará nada hasta lograrlo. Cuando se habla de cambio se han de vencer barreras y superar obstáculos y para ello se requiere de mucha energía, de una gran persistencia. Por ello no basta con un simple desear cambiar que, si bien puede generar un gran impulso inicial, no alcanza a sostener el esfuerzo continuado que suele exigir. Sólo ese esfuerzo continuado se puede mantener con la manutención de la decisión.
Para este paso ayuda mucho pensar en las consecuencias que cabría esperar en los diversos ámbitos de la vida si no se promueve un cambio; consecuencias por demás negativas y destructivas. Como afirmara alguien: "en la vida puedes elegir experimentar el dolor de la disciplina o el dolor del arrepentimiento".

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