lunes, 22 de febrero de 2010

El Círculo de la Desesperación

No es lo mismo gozo que satisfacción. Cuando hablamos de una experiencia de gozo hablamos de una experiencia positiva menos profunda y duradera que la de la satisfacción. De hecho podemos experimentar dolor y sentirnos satisfechos (por la realización de un valor, por ejemplo) mientras que podemos experimentar el gozo de un placer mientras nos sentimos insatisfechos (por un deber no cumplido y postergado, por ejemplo) con lo que dicha experiencia de gozo se ve disminída. Lo que nos genera inquietud es la insatisfacción que se vive cuando no se es lo que se podría y no se hace lo que se tendría que hacer.

Y ante la experiencia habitual e inquietante de insatisfacción, lo que muchos buscan hacer es "distraerse" con la experiencia del placer. Más el placer no dura mucho y tiende a generar adicción. Entonces la insatisfacción crece y el vacío se hace mayor, con lo cuál buscamos mayores experiencias de placer para compensarlo y el ciclo se repite una y otra vez...hasta que hace acto de presencia el dolor por nuestros excesos en la búsqueda de placer.

Con lo cuál nos terminamos quedando con dos problemas en lugar de uno: la insatisfacción original y de mayor dimensión ahora que antes, y la experiencia del dolor por la enfermedad creada por nuestros abusos en el consumo de aquello con lo que pretendimos compensar el hueco sentido por la falta de satisfacción.

Lo que nos lleva a la desesperación, porque ni acabamos de resolver el creciente problema de insatisfacción, ni sabemos que hacer ahora con el dolor producto del excesivo compensar con el placer.

Lo que se opone a la desesperación es la esperanza...la esperanza de saber que, si realmente se quiere, se puede comenzar a experimentar la satisfacción desde el momento en que nos planteamos reconocer y hacer realidad lo que "verdaderamente" vale la pena y que "no tiene precio".

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