martes, 7 de julio de 2009

El Sentido del Humor

El buen humor constituye un factor clave para la salud mental. Vivimos una época en la que pareciera que los problemas y acontecimientos ejercen una especie de poder maligno sobre nuestro estado de ánimo: la frustración, la ansiedad, el enojo y el miedo se vuelven estados ordinarios en muchas personas. Y es que ¡le damos demasiada importancia a cosas que no la tienen!
El que tiene sentido del humor se centra en lo verdaderamente importante y le resta importancia a lo que no vale la pena, y no nos referimos al simplón que pretende gracia a base de ridiculeces. Nos referimos al que sabe que lo que es “deseable” no siempre es “importante”, y que de ordinario lo importante no suele ser muy deseable por no ser atractivo lo que implica, y no le preocupa ni le estresa que así sea, pues sabe llevarlo con alegría. Tener sentido del humor requiere andar ligero de equipaje por la vida, no cargarse más que con lo que tiene verdaderamente contenido, y poner mucha atención a lo que hace de nuestra vida una experiencia formidable.
El sentido del humor requiere de una visión esperanzada de la vida y de una clara definición de los motivos que tenemos para mostrarnos agradecidos por que existimos. La alegría y el agradecimiento generan buen humor, y ambas son el resultado de una observación profunda y humilde del don de la vida.
Contemplarla desde un enfoque humorista dista mucho de la simpleza y superficialidad. Se trata más bien de un modo “responsable” y "humilde" de contemplar lo que somos, hacemos y tenemos; responsabilidad que es fruto de una maravillosa mezcla entre adquirir el compromiso de hacer las cosas por amor y el saberse sólo de paso por esta vida.
Quien vive con sentido del humor se sabe por encima del dolor y la incertidumbre. Se relaja frente a la continua experiencia de su limitación y adversidad y se plantea un recomienzo “sonriente” una vez que se ha equivocado o tropezado con algún obstáculo.
No pierde de vista la cumbre, si bien no deja de disfrutar el “ascenso” de manera que no se siente presionado por la posibilidad de no llegar, simplemente “sabe” que llegará y goza el proceso. Y cuando finalmente llega, no tarda en plantearse una nueva cumbre que conquistar pues tiene claro que el ser humano es un “buscador”, un “aventurero”, siempre deseoso de aspirar a “más” en su vida.
Sacarle, pues, “la chispa” a lo que nos acontece es mucho más que tomarse las cosas a la ligera. Es vivir en pleno abandono en la Providencia Divina sabedor de que se está dotado con los recursos que se requieren para hacer de nuestro andar por la tierra, un proceso más divertido y menos “complicado”.

1 comentario:

Unknown dijo...

Me parece una visión muy real y optimista de la vida, ojalá la lográsemos adoptar de manera cotidiana y permanente.

Seguidores

Archivo del blog