jueves, 14 de mayo de 2009

La Cuestión del Tiempo

El tiempo es un recurso del que todos disponemos por igual. Todos contamos con días de 24 horas, horas con 60 minutos y minutos con 60 segundos, ni más ni menos. Si todos contamos con la misma cantidad de tiempo (en el momento presente, pues lo que no es igual para todos es el tiempo que nos quede de vida o el que ya hemos transcurrido), entonces la gran diferencia en la vida de las personas tiene mucho que ver con la manera en que hacemos uso de él. Cierto es que no contamos con las mismas habilidades para hacerlo rendir por igual, pero definitivamente todos tenemos la posibilidad de aprovecharlo al máximo. Y considero que aquí se encuentra la clave del “éxito” de muchos: en la manera en que aprovechan su tiempo.
Esto nos sitúa frente a un serio compromiso, nos plantea una gran responsabilidad con respecto al modo como empleamos cada uno de nuestros días. El poder de una persona se centra en lo que es capaz de hacer..., en lo que termina haciendo de su vida a cada momento. Cada día que transcurre estamos haciendo o deshaciendo algo que repercutirá en nuestra calidad de vida a futuro. Somos libres y hoy por hoy nos dedicamos a hacer aquello que es fruto de una elección personal surgida de la propia iniciativa o de una insensata omisión. Por ello, la cuestión del tiempo nos remite a dos preguntas: ¿Vale la pena lo que hago? ¿Hago todo lo que puedo?
La primera pregunta nos refiere al sentido de lo que hacemos. Sentido que viene demarcado por nuestro trabajo, nuestro amor y nuestra manera de enfrentar lo que nos hace sufrir. En otras palabras, ¿puedo realmente afirmar que se me va el tiempo en trabajar, amar y superar aquello que me afecta? O más bien lo invierto en buscar culpables de mi frustración y justificantes de mi dejadez. Para eso el psicoanálisis se ha encargado de darnos buenas excusas para nuestras neurosis: el determinismo genético, el determinismo psicológico y el determinismo social. Si recurro al primero, me justificaré apelando a los genes y a que el modo de ser se lo debo a mis padres; si echamos mano del segundo, entonces afirmaré que la manera en que fui tratado en mi niñez y adolescencia son los causantes de mi situación; si recurro al último, entonces simplemente me consideraré “hijo de mi tiempo” y producto de la cultura que reina en mi entorno.
Definitivamente que los genes, el pasado y el entorno juegan un papel condicionante en mi vida pero..., sólo condicionante, no determinante. Lo “determinante” en mi vida tiene que ver con mi “responsabilidad”. Es mi respuesta frente a lo que me sucede y no lo que me sucede en sí lo que marca la diferencia en mi vida, lo que la hace mejor o peor en términos de calidad. Es lo que quiero lograr en ella y no lo que otros quieren (a menos que yo lo permita) lo que le da sentido a mi existencia. Por eso la cuestión del tiempo es una cuestión de si lo que ocupa la mayor parte de él es aquello que tiene significado para nosotros – de acuerdo a nuestra personal escala de valores – o aquello que simplemente nos genera un relativo placer y aceptación por parte de los demás.
Aprovechar el tiempo significa arreglárnosla para que aquello que hacemos se oriente hacia lo valioso en nuestra vida y no hacia lo simplemente placentero. Es una cuestión de creatividad, de compromiso y de actitud; se trata de darle contenido a nuestra vida y no sólo de cuidar las formas. Aprovecho el tiempo cuando traduzco en acciones específicas aquello por lo que vale la pena vivir y hasta morir. Lo malgasto cuando vivo reprochando el pasado y caigo presa de la rutina y el aburrimiento; cuando lo máximo a lo que puedo aspirar en mi vida es a lograr ciertos momentos de placer, fruto de la simple disposición al consumo... Y no nos vaya a pasar aquello que con visión nos advierte Stephen Covey en su bestseller Los Siete Hábitos de la Gente Altamente Efectiva, que: “habiendo subido toda una vida por la escalera del éxito, lleguemos al final de ella sólo para descubrir que la apoyamos en la pared equivocada”.

1 comentario:

Unknown dijo...

felicidades y gracias por este blog!!! sera de gran ayuda para nosotros, ya que es muy dificil nadar contra corriente,y siempre es reconfortante contar con herramientas como estos articulos para reflexionar y actuar....! gracias andres mares!

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