Nuestra prosperidad también requiere de nosotros la disposición a incrementar nuestros esfuerzos y no conformarnos con nuestra situación actual. Si no damos ese pequeño "extra" todos los días, a lo largo del día, no haremos nada "extraordinario", y la abundancia no se genera con lo ordinario.
No dedicar un esfuerzo y tiempo extra a aprender más, a dedicarnos a actividades que nos generen ingresos adicionales, a incrementar y mejorar nuestras relaciones implica cerrarse las puestas a sí mismo en el tema de la prosperidad. Queremos obtener más de la vida más no estamos dispuestos a dar más de nosotros mismos, entonces ¿cómo sostenemos tal pretensión?
Hacer a un lado lo que más nos place para dedicarnos a aquello que pueda mejorar nuestra situación tiene que ver con ese espíritu emprendedor del que hablamos hace dos publicaciones. Y sólo el que emprende está en condiciones de lograr lo mejor que la vida tiene para ofrecernos, sólo el que emprende con ánimo de incrementar sus ingresos, sus satisfacciones, sus habilidades...su liderazgo.
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