jueves, 21 de abril de 2011

El Derecho a Prosperar

Todos tenemos el derecho -y hasta obligación de hecho- de prosperar. La prosperidad es condición de vida, todo en el universo nos muestra abundancia y crecimiento más, o no sabemos como generarlos, o no nos atrevemos a hacerlo o simplemente no nos da la gana pagar el precio para lograrlo. Lo importante es que la prosperidad es posible y depende de cada uno lograrla. La cuestión por la que muchos no la logran tiene que ver esencialmente con sus paradigmas, paradigmas de inconveniencia o de imposibilidad que les describe la prosperidad como algo no deseable o como algo no posible para ellos.

Para unos, la prosperidad se la plantean como no deseable porque la asocian a una serie de males que buscan evitar. La consideran como un pecado, como el origen de enemistades y envidias o como algo que no merecen o hasta temen perder si la logran. Entonces optan por etiquetarla como algo no deseado y prefieren adaptarse a una vida en la que buscan, en la medida delo posible, no perder. No buscan ganar.

Para otros, la prosperidad es algo que asocian a un proceso desconocido y por lo menos sumamente difícil de seguir. La consideran como privilegio de unos cuantos que se han visto -según su percepción- agraciados con sobresalientes talentos y dones personales así como por circunstancias extremadamente favorables en su vida. Y consideran que ellos no poseen esos talentos ni se encuentran en esas circunstancias por lo que optan en la vida por quejarse y resignarse a su "destino" de escasez.

Pues bien, qué se les va a hacer, nos queda la posibilidad de lograr nosotros la prosperidad en nuestra vida e inspirarles con nuestro ejemplo, tal vez terminen por animarse y seguir nuestros pasos para que, compartan con nosotros la formidable experiencia de abundancia en nuestras vidas.

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