Fuimos creados para lograr la excelencia en nuestro modo de ser, no para experimentar simple bienestar. La excelencia tiene que ver con la realización de un proceso de mejora continua y en pequeños -pero constantes- incrementos en la calidad de nuestra vida, a base de mejorar la calidad de nuestra conducta y la de nuestras relaciones.
Mejoraremos nuestra conducta -y de hecho, nuestro modo de ser- si nos esmeramos (con intensidad y sin tensión) en ser cada vez un poco más pacientes, humildes, valientes, templados y diligentes.
Mejoraremos nuestras relaciones si nos empeñamos en ser cada vez un poco más sencillos, agradecidos, generosos y serviciales. La excelencia pues, es "la cuestión" en nuestras vidas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario