Los tres ingredientes clave del éxito son:
1) Pensamiento centrado en lo que se quiere
2) Actitud Positiva
3) Acciones concretas
Mucha gente tiene una mente indisciplinada, que se caracteriza por pensamientos e imágenes centrados en lo que está mal y en lo que podría salir mal. Por ello crear una imagen de lo que se quiere y "comprometerse" con ella es fundamental para una mejora continua.
Por su parte una actitud positiva resulta indispensable pues no es lógico esperar que a alguien le vaya bien si se la suele pasar mal. La queja habitual es el sello más distintivo de la persona que posee una mala actitud. Es la gratitud lo que contrarresta esta disposición, identificar aquello por lo que se ha de estar agradecido -y agradecerlo de manera recurrente- genera buena actitud.
Finalmente las acciones concretas. Cuando tengo pensamientos y actitud positivos las cosas comenzarán a acomodarse y suceder de manera que, cuando realizo la parte que me corresponde en el proceso, este se completa y me acerco a la realización de lo que quiero.
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