Los ingredientes del pensamiento y de la comunicación son las palabras y, como sucede en la cocina, si cuento con muchos ingredientes podré elaborar una amplia gama de platillos. Si, por el contrario, mi vocabulario es pobre contaré con pensamientos igual de pobres y me expresaré pobremente. Por eso adquirir el hábito de la lectura no es poca cosa, es lo que puede marcar la diferencia entre una expansión interior o no. Cuando leo aprendo, cuando aprendo cuento con nuevas opciones de vida y me enriquezco yo y aporto cada vez más a mis relaciones.
Se vale comenzar por leer el género que más nos guste a condición de irnos volviendo lectores cada vez más selectos y asiduos. Leer obras que nos exigen atención y reflexión es un ejercicio mental indispensable. La mente es como un músculo que hay que desarrollar persistentemente para que sea fuerte, para que sea resistente, para que nuestro pensameinto se vuelva disciplinado y profundo a la vez. ¿Qué sería de nuestro mundo si se leyera más y mejor? Seguramente habrían experiencias de vida más exquisitas ¿verdad?
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