Hace poco me comentaba un amigo sobre lo contento que se sentía por su pequeño hijo y a la vez me confiaba que, por otro lado era bastante demandante. Yo le sugerí que asumiera la etapa que le correspondía vivir cuando me interrumpió recalcando que estba muy contento pero que era difícil, por ejemplo, explicarle al pequeño que su papá había tenido fiesta la noche anterior,que había llegado a las 5:30 am y que a las 7:00 am (hora en que el ñiño siempre despierta) "no podía jugar con él"...
Intenté explicarle que, una vez que se es padre se pierde la propia autonomía y se vive en función de los hijos por exigencia de la naturaleza, que vivir esa etapa de la paternidad exigía renunciar a un estilo de vida propio de los solteros o recien casadoss sin hijos, que no era "lo natural" que el llegara a esas horas -y en ese estado- a su casa precisamente por las exigencias de su paternidad....lo intenté pero no escuchó y la conversación se desvió a otros temas.
Es común que queramos "encender la vela por los dos extremos" y vivir haciendo realidad al mismo tiempo experiencias incompatibles. Los niños quieren crecer y los adultos queremos dejar de hacerlo, los solteros se quieren casar y los casdos se quieren divertir como si fueran solteros...pocos viven congruentemente la etapa que les corrresponde aplicándose con responsabilidad y renunciando a lo que ya no va con su estado actual. Por eso muchos viven desgastados, porque "viven desfasados", añorando un tiempo que ya no les toca, o anticipando uno que aun no les toca.
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