Qué dificil es reponerte después de enterarte que un proyecto al que dedicaste años se viene abajo. Pensamientos de frustración y etiquetas de fracaso rondan tu mente y empañan tu corazón. Te preguntas muchas cosas y no aciertas a responder ninguna y, a pesar de que la vida sigue, sientes como si tú te congelaras en el tiempo. Hay cosas que quisieras no haber hecho y te arrepientes de las que hiciste, porque de todas formas, aunque bien intencionadas, no iban a servir de mucho. Y duele más cuando otros se involucraron siguiendo tu entusiasmo.
Sí, es dificil y, no obstante, desde lo recóndito de tu ser, si mantienes la calma a pesar del dolor de la decepción, alcanzas a escuchar como en susurro: "aprende, sigue, crece: dónde una puerta se cierra, otra se abre". Cierto. Y no vaya a ser que por la pena que experimentas en tu corazón por la puerta que se cerró, no alcances a escuchar correr el cerrojo de la que ¡está por abrirse!
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