San Josemaría afirmaba que "fray ejemplo es el mejor predicador" y no cabe la menor duda de ello. Es impresionante la cantidad de energía que se consume -y se desperdicia- para mantener una imagen de lo que finalmente no se es y que tarde o temprano los demás descubren. ¿No sería mejor destinar esa energía a volverse realmente lo que uno aparenta?
¿Cómo? Primero: define bien el tipo de persona en la que te quieres convertir y ten buenas razones para ello.
Segundo: Comienza a pensar como lo hace ese tipo de persona, muévete como esa persona lo haría, habla como ella, siente lo mismo que ella, "actúa como se sería propio de ella".
Tercero: Repítelo una y otra vez con intensidad hasta que te salga natural, hasta que simplemente "no puedas dejar de ser así".
Al final, es mejor para todos que, o aparentemos lo que en realidad somos o seamos lo que tratamos de aparentar.
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