¡Qué importante es saber esperar! Y las personas de nuestro tiempo no esperan sino que desesperan. Queremos resultados rápidos y fáciles y, los que valen la pena, cuestan trabajo y llevan su tiempo. La escencia dela esperanza es la confianza paciente o, si se prefiere, la paciencia confiada en nuestro potencial...y en Dios.
Por ejemplo, una amiga que se esmeró y rezó años por el cambio de actitud de su esposo, finalmente se dió hace unos días, cuando él asistió a una actividad de transformación que duró varios días. Está fascinada...supo esperar sin desesperar, no se dió ni con la prontitud ni con la facilidad que esperaba más se dió, y eso es lo que importa.
Lo valioso toma su tiempo, el buen vino tarda en añejar, lo que tiene sentido lleva una vida; y es que la verdadera felicidad no tiene que ver con un "llegar" (a un sitio, un estdo, un logro), tiene que ver con un "andar" (mejorando, silbando, ilusionado).
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